El taller va al Museo

Muestra / Instalación de la artista Raquel Bessio en la Galería Ejido del MuHAr. Del 17 de mayo al 7 de junio. Los jueves a partir de la hora 16:00, la artista estará brindando un taller de trabajo en vivo .

Raquel Bessio trae su “Taller al Museo” explicitando el proceso de trabajo artístico, mostrando la distancia entre la investigación de ideas previas hasta la elaboración del proyecto y su concreción.
La obra se despliega en la sala de ingreso al Museo sin establecer un corte abrupto con el resto del edificio, no se trata de una propuesta crítica acerca de los espacios institucionales ni tampoco como búsqueda de legitimación de su obra. Se ofrece como invitación a deconstruir el proceso creativo de varias de las obras que jalonaron su trayectoria artística(*). Cada unidad es parte de una obra ya presentada anteriormente extraída del archivo de su taller; fue un producto logrado para ser exhibido ya sea en salas nacionales o internacionales (algunas de dichas obras se verán por primera vez en Uruguay). La artista propone mostrar las carpetas que evidencian las instancias previas en la elaboración de todo el proceso de la obra, que la lleva a concretarla en un espacio, en un lugar y en una fecha determinada (muchos de esos resultados se transformaron en premios y distinciones que explicitan los logros que destacan una carrera artística).

En la parte central del espacio, dos mesas: un escritorio con medios tecnológicos indican la etapa de investigación a nivel de ideas en relación a otras disciplinas vinculadas a la cultura contemporánea. Otra mesa sostenida por caballetes muestra el estadio de la concreción de propuestas plástico-visuales que es lo que más comúnmente se asocia al oficio artístico.
Raquel Bessio parece querer develar la “magia” que llevó a ella como a otros artistas contemporáneos a hacer evidente lo que no vemos, lo que se pierde en el proceso de trabajo y sobre todo en la conclusión que muestra la obra como producto terminado, que conforma una presentación también “ilusionista” pero determinada por la forma en que el mundo del arte califica y selecciona con su valoración.

Su propuesta se ve favorecida por la apertura de una Dirección que abre las puertas de un Museo de Historia del Arte; una Curadora que busca el encuentro entre el público espectador, la obra, la artista y el lugar, y favorece nexos para una instancia ulterior de trabajo de profundización en carácter de seminario. El museo ofrecido como espacio de investigación, educación y entretenimiento -según la definición del máximo rector de la labor museal (ICOM, UNESCO)-, apostando a un público general que asiste en mayo a la celebración de los museos a nivel mundial.

Las vidrieras generan el vínculo entre el afuera y el adentro, hacen la transición entre el público especializado y el amateur, entre lo antiguo y lo contemporáneo. La obra irá solicitando el agregado de la mirada activa de cada fruidor que irá haciendo su aporte a la misma; cada visitante hará su recorrido, sus lecturas, mirando, leyendo, sintiendo. Sobre todo aportando de una forma hipertextual al carácter imprescindible del arte como “obra abierta” o como “estética de la recepción”, permitiendo un espacio para la interactividad creativa en la cual se pueda recoger esbozos, fragmentos de comentarios que hagan de la obra algo vivencial traído a nuestro presente cultural común y actual. En este sentido, somos invitados a ser co-creadores del espacio cultural tanto al transeúnte desprevenido que pasa por la calle como al conocedor de la temática o al crítico. Les es permitido interactuar generando una acción participativa que se podrá enviar en forma de mensajes vía celulares u otros medios electrónicos o simplemente dejarlo registrado para su digitalización como documento.

                                                                                                                             
Alba Platero
Curadora de la muestra

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